¿Hombres feministas?, claro que es posible

El feminismo busca la igualdad entre las personas, defiende los derechos humanos y la justicia social; no está en contra de la participación de los varones en el movimiento, aunque sí en contra del protagonismo que algunos intentan una vez dentro. Las feministas reclaman que los cambios deben ocurrir desde la sociedad misma y no necesariamente desde un colectivo

Elizabeth Marina / Portavoz

El papel de los hombres en la lucha feminista es primordial para romper las desigualdades de género; sin embargo, históricamente el género masculino no ha jugado un papel relevante en el feminismo y aunque han existido grandes aliados del movimiento, en general, el papel de los hombres —según los propios grupos feministas— ha sido lamentable.

El feminismo busca la igualdad entre hombres y mujeres, defiende los derechos humanos y la justicia social; por lo tanto, no basta con que los varones reconozcan que las mujeres tienen menos posibilidades, sino que el cambio vendrá después que ellos reconozcan que tienen más y que han conseguido determinados privilegios a costa de los derechos de distintos grupos sociales.
Por ello, la lucha feminista plantea que todos los hombres abandonen los privilegios que poseen por el simple hecho de su género, ya que éstos les cuestan derechos a las mujeres; esto significa que para lograr que los hombres lleven a cabo dichos cambios, simultáneamente es necesario erradicar el sistema patriarcal pero, ¿qué es este sistema?

Bien, Gerda Lerner, escritora y feminista americana, define el patriarcado como “la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños/as de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad en general”.
Este sistema destaca por ser un modelo estereotipado con el que, incluso, muchos hombres no se identifican; de aquí parte el hecho que las feministas hagan hincapié en que el sistema patriarcal también afecta (aunque de manera y en intensidad distinta) a los hombres.

Las organizaciones lideradas por mujeres han sido una pieza vital para el reconocimiento de sus derechos, y lo que esperan de los hombres es el compromiso activo que permita romper con el modelo tradicionalista y los discursos machistas que, aunque muchos digan lo contrario, sí tienen un gran impacto en la sociedad.

Sí a los aliados, no al protagonismo

Dianne Padilla, miembro de la asociación civil Nosotras y activista feminista, compartió para Portavoz las metas que las organizaciones civiles persiguen a nivel estatal, los obstáculos que los hombres han puesto para que estos se logren y el papel que han jugado dentro del movimiento feminista.

En primera instancia dijo que la participación no ha sido la esperada y por mucho, pues aún hay una gran resistencia para abandonar los privilegios que poseen y por reconocer el derecho de la mujer a una vida libre de violencia.

“Lo que genera la violencia de género es la resistencia de los hombres al avance de las mujeres”, expresó, por ello enfatizó que lo más importante es entender que las mujeres no necesitan hombres que las protejan, sino hombres que no las agredan.

Aclara que las feministas no odian a los hombres y que el feminismo no es lo contrario al machismo; en realidad, las feministas no están en contra de la participación de los hombres en el movimiento, sino en que quieran protagonizarlo; es decir, lo único que reclaman es que los hombres hagan cambios que no necesariamente tienen que hacerse desde el feminismo, sino dentro de la misma sociedad.

“Sólo les pedimos que no quieran protagonizar nuestros discursos ni nuestras manifestaciones; sí así lo desean, organicen sus propios movimientos. Es necesario que no quieran acaparar toda la agenda de las mujeres, no queremos que nos evidencien como las responsables de lo que hacemos y dejamos de hacer sólo cuando se nos violenta o, incluso, que en sus discursos, supuestamente feministas, digan que quieren seguridad para sus mujeres, cuando en realidad no les pertenecemos”.

Erradicar los discursos machistas es una de las principales metas del movimiento y no porque se trate de un berrinche de género, sino por el poder que éstos tienen en la sociedad. De acuerdo con Padilla, este tipo de posturas se convierten en decisiones políticas que terminan afectando los derechos igualitarios.

“Vivimos en una sociedad que ha creado condiciones desiguales para sus miembros y esto ha generado violencia, por eso las mujeres estamos todos los días resistiendo al sistema y recibiendo violencia cada día por querer ejercer derechos que ya se nos reconocen”.

Los movimientos feministas y sus buenos resultados

Las movilizaciones protagonizadas por los colectivos feministas en el estado han logrado que la violencia sea visibilizada y que se sumen más grupos de afinidad.

Para Padilla, las marchas, los meetings, conferencias y todo el movimiento que las activistas feministas organizan en la entidad chiapaneca sí han dado resultados favorables; de tal suerte que, exigir a las autoridades el mínimo de seguridad para las mujeres nunca “estará de más”.

“Los colectivos hemos generado conciencia en las mujeres, motivándolas a trabajar en equipo para romper estereotipos, cambiar imaginarios y hacer un verdadero cambio social”.

Los derechos que hoy tienen las mujeres son gracias a otras mujeres que en su momento se organizaron, sacrificaron tiempo, ofrecieron sus recursos y arriesgaron incluso, su propia vida por las generaciones venideras; y el feminismo en Chiapas no es la excepción, las mujeres han trabajado incansablemente por desnaturalizar la violencia y hacer valer sus derechos en un sistema patriarcal.

“Ahora somos nosotras quienes estamos generando conciencia en las nuevas generaciones, porque todas las mujeres somos valiosas y aunque vivimos en una sociedad en la que aún tenemos mucho que hacer, somos conscientes de que unidas alcanzaremos muchas metas más”.

F/http://aquinoticias.mx

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