Mujeres en la tecnología, un recurso escaso y codiciado

El 32% de la mano de obra en TIC son mujeres; las jóvenes no eligen carreras de ingeniería por cuestiones culturales y resulta escasa la movida para cambiar esta realidad

El 6 de agosto un texto corrió en Google (dentro y fuera de la empresa) como reguero de pólvora. Eran unas líneas extraídas del blog de un ingeniero senior de la compañía, James Damore, en las que afirmaba que “las opciones y las capacidades de hombres y mujeres divergen, en gran parte debido a causas biológicas, y estas diferencias pueden explicar por qué no hay una representación igual de mujeres (en posiciones) de liderazgo” en la industria tecnológica.
Según Damore, las aptitudes naturales de los hombres los llevan a inclinarse a ser programadores en informática, mientras que las mujeres son más proclives “a los sentimientos y a la estética que a las ideas”, lo que las conduce a elegir carreras en los campos “social y artístico”.
Eso reavivó el debate acerca de la cultura sexista de Silicon Valley. Quienes han analizado el caso a fondo sostienen que esa actitud demuestra que la mujer es considerada en inferioridad de condiciones en ese ámbito de trabajo, y eso se traduce en cifras ya que ocupa sólo 20% de la fuerza laboral de la meca tecnológica estadounidense.
69% de los empleados de Google son hombres. El 80% de ellos se encargan de tareas tecnológicas.
En Uruguay, el porcentaje de mujeres empleadas en empresas de tecnología es de 32%, según la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI).
En Uruguay, según varios consultados, no se registra una discriminación como se percibe en en Silicon Valley. La mayor problemática está en la ausencia de oferta femenina como mano de obra para ese sector.
Como en la industria hay desempleo cero, las compañías recurren a extranjeros para ocupar los puestos, pero actores del área tecnológica coinciden en señalar que hace falta que más mujeres se acerquen al sector. Para ello hay que vencer las barreras culturales, que son señaladas como el principal motivo por el que pocas mujeres llegan a estudiar carreras de ingeniería.

Más que necesarias

“Todas las mujeres que están formadas en tecnología seguro están trabajando en el sector. No es una decisión de las empresas tomar o no mujeres para incorporar en sus equipos”, comentó la gerenta de CUTI, Andrea Mendaro.
Es por eso que desde la cámara se realizan actividades de acercamiento de la industria para las niñas y jóvenes, como “Techy por el día”, que se realiza el 27 de abril desde 2014, fecha en la que se celebra a nivel mundial el Día Internacional de las Niñas en TIC.
“Hay que sumar iniciativas para que más empresas se sumen a dar a conocer la industria a niñas y jóvenes”. Andrea Mendaro, gerenta de CUTI
Según explicó Mendaro, la idea de la jornada es que empresas socias de la cámara abran sus puertas, organicen jornadas y actividades exclusivamente para las jóvenes, mostrándoles cómo es trabajar en el sector y compatibilizar la vida laboral y personal. “Mostrarles que es un lugar para ellas. Quienes consumen tecnología son tanto hombres como mujeres, entonces es muy importante que en el desarrollo de cualquier producto se tenga la visión del hombre y de la mujer”, sostuvo Mendaro.
Uno de los aspectos importantes para que las jóvenes se interesen por las carreras tecnológicas, es encontrar modelos de rol en el sector, que inspiren a las siguientes generaciones. Respecto a eso, la codirectora de Girls In Tech, Victoria Suárez, sostuvo que las mujeres que trabajan en tecnología “no deben esconderse y tienen que empezar a definir sus roles y mostrarlos”. La organización está presente en Uruguay desde marzo del año pasado, y tiene como objetivo fomentar la participación y el liderazgo de mujeres en el ámbito tecnológico.
Desde Girls In Tech se entiende que en la no elección de carreras relacionadas a las TIC en Uruguay por parte de las mujeres –la matrícula en 2015 de mujeres en carreras universitarias públicas y privadas vinculadas a la tecnología fue de 1.341 frente a los 4.482 hombres– influyen de forma directa factores culturales desde la temprana edad, como la simple elección por parte de los padres de los juguetes para sus hijos. “Toda la elección de juguetes y lo que nos van regalando en nuestra vida, nos condiciona para que las mujeres agarremos para un lado y los hombres para el otro. Lo que estamos inculcando es que las niñas pueden utilizar juegos para hacer experimentos, y los varones juegos de cocina”, expresó Suárez.
Mosca y Girls in Tech generaron una alianza para fomentar el estudio de ciencias entre las niñas, con una góndola de productos vinculados a matemática, ciencia, tecnología e ingeniería, -STEM por sus siglas en inglés- iniciativa desarrollada para el pasado Día del Niño.
Victoria Suárez - Sparkids (analista en marketing)
Victoria Suárez – Sparkids (analista en marketing)
Esa idea la tiene muy presente el director de Ingenio, Rafael García. Al igual que Mendaro, García sostiene que en la industria es importante la presencia de mujeres para hacer los equipos más diversos, además de la necesidad de mano de obra en el sector. “Si igualamos el número de hombres en la industria con mujeres, no tenemos el problema de la falta de gente”, reflexionó.

Diferencias que excluyen

En las empresas uruguayas de tecnología, generalmente, los gerentes o líderes de proyecto suelen ser mujeres. Pero, según comentó el CEO de Collokia, Pablo Brenner, en las áreas directamente vinculadas con ingeniería no hay toda la diversidad que se necesita. “Los hombres que conozco piensan que estaría bueno que haya una mujer en el equipo, porque le aportan una visión más que interesante al trabajo”, sostuvo.
Sin embargo, Brenner entiende que son las mujeres las que se auto discriminan en la tecnología desde el liceo o la escuela. “Se percibe que la ingeniería es de hombres y las mujeres se auto marginan”, indicó. Además, comentó que para que las mujeres terminen estudiando ciencia y tecnología, tienen que ser las mejores de la clase. “Los varones estudian ingeniería aunque no sean los mejores. Las mujeres tienen más miedo a fracasar”, indicó.

1.448 mujeres se matricularon a las carreras de Ingeniería de las universidades públicas y privadas en 2014; en 2015 lo hicieron 1.341.

Respecto a esto, Brenner sostuvo que existe discriminación a nivel de los docentes, en casos sencillos. “Cuando una chica pregunta algo en una clase de física o matemática, capaz que no se lo explican de la misma forma que a un varón, se le exige menos”, añadió.
El CEO de GeneXus, Nicolás Jodal, no considera que exista discriminación hacia las mujeres en la industria tecnológica uruguaya. “Estamos tratando de contratar la mayor cantidad de mujeres que podemos. Las programadoras son buenísimas en su trabajo, por eso las queremos sumar al equipo”, sostuvo.
Sin embargo, Jodal entiende que las mujeres son más tímidas que los hombres. “Cuando llegan, lo primero que hacemos es protegerlas de un ambiente que les puede resultar agresivo por la dinámica de trabajo. Después toman el mando igual o más que los hombres”, enfatizó el ingeniero.
La directora del Departamento de Formación Humanística de la Universidad Católica, Adriana Aristimuño, analizó los resultados de las pruebas PISA de Uruguay en 2015, que tuvieron su foco en la ciencia y la tecnología.
El informe de ese año concluyó que las niñas eligen carreras vinculadas al área de la medicina más que a la tecnología. Sin embargo, Aristimuño prevé un panorama alentador. “Como la salud es un área que se va a tecnificar cada vez mas y donde está siendo invadida por la tecnología, las mujeres van a terminar asociándose a carreras tecnológicas, no científicas”, comentó. Para la especialista, el tema cultural influye directamente. “La asignación de roles en la sociedad, la familia, los docentes que distribuimos roles de forma muy sesgada… Hay mucho que hacer en la formación docente para revertir este fenómeno”, añadió, ya que generarles confianza a las niñas es fundamental.

Acciones dirigidas

La cofundadora de GlamST, Carolina Bañales, estuvo en Silicon Valley como parte del programa de aceleración de 500 Startups y comentó que nunca vivió una situación de acoso o discriminación. Sin embargo, entiende que en Uruguay la falta de mujeres en las TIC es una realidad innegable, y su respuesta a esta problemática está en la educación.
“Tengo una hermana ingeniera, una hermana médica y yo también soy ingeniera. A nosotros nos educaron de una forma muy particular, teníamos muchos más legos que barbies. Mi padre le insistía a mi madre que no quería que tuviéramos cuartos de princesas”, recordó.
Otro aspecto importante que destacó la emprendedora es “sacarle el estigma a la ingeniería”.
“Se piensa que son carreras difíciles, pero depende de los intereses de cada uno”, comentó. Además, sostuvo que dentro de la tecnología hay tareas vinculadas a la gestión, la creatividad y el diseño, que no implican estudiar ingeniería. “Hay muchas alternativas y es importante que se conozcan, mostrarlas”.
La mujer percibida como usuaria de tecnología y no como creadora es una realidad que golpea al sector, y hace que de 100 personas que se presentan a un puesto técnico de programador, 70 sean hombres y 30 mujeres. Esa experiencia la vivió la directora de Gestión de Servicios de Technisys, Claudia Fernández, cada vez que hacía un llamado laboral para su empresa Manentia (en febrero de este año Technisys compró a Manentia).
Claudia Fernández - Technisys (ingeniera en computación)
Claudia Fernández – Technisys (ingeniera en computación)
“Las mujeres eligen la biotecnología o la tecnología médica, pero la tecnología informática es vista como cosa de hombres”, sostuvo.
Sin embargo, la baja matrícula de mujeres en carreras de ingeniería es un fenómeno que comenzó en los años ’90. Según comentó la CEO de GeneXus Consulting y de K2Business, Karina Santo, en la década de 1980 se produjo el “boom de la tecnología”, por lo que en las carreras había mitad de hombres y de mujeres. “Después vino el bajón, puede ser que este vinculado a los estereotipos de las mujeres en tecnología, pero no hay causas claras”, indicó.
Karina Santo - GeneXus Consulting (ing. en computación)
Karina Santo – GeneXus Consulting (ing. en computación)
Por su parte, la cofundadora de Dvelop, Paula Gallotti, entiende que la diferencia biológica a la que hace referencia el ingeniero de Google se encuentra “mal catalogada, y lo que demuestra es únicamente el resultado de décadas de educación y crianza basadas en estereotipos que claramente perjudican la visión de los hombres hacia las capacidades de las mujeres”.
Paula Gallotti - Dvelop (ingeniera de software)
Paula Gallotti – Dvelop (ingeniera de software)
La necesidad de contratar a más personas en la industria uruguaya es un tema que urge resolver y que Gallotti considera se debe eliminar toda clase de limitantes para que las mujeres puedan optar, sin estereotipos mediante, por carreras tecnológicas. “Se necesitan más trabajadores involucrados sin discriminar si son hombres o mujeres, simplemente se necesitan más personas”, enfatizó.
Para la directora ejecutiva de ThalesLab, Sylvia Chebi, se está desperdiciando mucho talento. “Hay una parte importante de la población que no está considerando estas carreras para desarrollarse y es una lástima”, puntualizó.
Sylvia Chebi - ThalesLab (ingeniera electrónica)
Sylvia Chebi – ThalesLab (ingeniera electrónica)
Opinó que además de las empresas que abren sus puertas para dar a conocer la actividad de la industria, los padres y las instituciones educativas tienen un rol fundamental para cambiar esta realidad.
Por su parte, la directora de Bixlabs, Elisa Amarelle, dijo que sin dudas “es una cuestión cultural que condiciona desde niñas a las mujeres a elegir carreras alejadas de la tecnología”, en donde terminan siendo usuarias y no creadoras de tecnología.

Discusión sobre el tema

La cofundadora de GPSGAY, Magdalena Rodríguez, participó del foro organizado por Female Founders (mujeres fundadoras) en Silicon Valley, en donde se discutió sobre la desi- gualdad en la tecnología. “No hay que callarse”.
F/El Observador

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