La América pre-colombina era un mundo sexo-diverso

Por Luis R Delgado J |

Para el momento de la llegada de los europeos a finales del siglo XV a lo que posteriormente se denominaría continente americano, este territorio estaba habitado por una gran cantidad de seres humanos organizados en una heteróclita diversidad de sociedades con disímiles culturas, lenguajes, modos de vida, de producción y estructuras de poder. Esos grupos humanos que erróneamente los primeros colonizadores castellanos llamaron indios, constituían múltiples pueblos con ricas historias y tradiciones multidiversas.

Es por ello, que para el momento del arribo de los conquistadores, existían distintos tipos de familia, diversas relaciones de género, diversas relaciones patriarcales de poder y múltiples divisiones sexuales del trabajo de acuerdo a cada cultura existente. La situación de las mujeres o de las distintas orientaciones sexuales variaba enormemente desde el Incanato, la civilización Maya o Azteca hasta los grupos Caribe y Arahuacos, por nombrar tan sólo algunas sociedades más conocidas.

Las sexualidades y prácticas sexuales eran sumamente heterogéneas, tal como lo expresa el antropólogo alemán Helmut Krumbach (1996) en un breve estudio referido a las prácticas morales y sexuales de los pueblos precolombinos, planteamiento también compartido por el antropólogo brasileño Luiz Mott (1994), en un escrito en el cual estudia el origen histórico de la homofobia en América Latina. Para Mott de acuerdo al estudio de fuentes tales como cerámicas y escritos precolombinos, tradiciones orales de los pueblos originarios y relatos de los primeros cronistas ibéricos que entraron en contacto con los pueblos indígenas, puede establecerse que en el continente varias culturas aceptaban diversas prácticas sexuales, entre las que destacaba la homosexualidad, diversas relaciones homoeróticas y travestismo.

En esta línea de reflexión, el especialista puertorriqueño Ramón Grosfoguel (2006) nos expresa lo siguiente: “ es fundamental recordar que en muchos de los pueblos indígenas existentes en las Américas antes de la colonización europea no se consideraban las relaciones sexuales entre hombres o entre mujeres como patológicas y no tenían en sus cosmologías un concepto o ideología homofóbica”.

Todo lo anterior nos muestra, la gran diversidad cultural que tenían los disímiles pueblos originarios, cada uno de ellos estaba compuesto por distintas identidades y relaciones de género, diversas prácticas y orientaciones sexuales. Los primeros colonizadores ibéricos se encontraron con diversas formas de patriarcado (algunos blandos), con algunos pueblos más misóginos que otros, con pueblos homofóbicos y otros que no conocían la homofobia o jerarquías heterosexistas.

Estos elementos nos invitan a estudiar la situación de los pueblos originarios desde una óptica no eurocéntrica o eurocentrada, y desde un marco axiológico no judeo-cristiano. Es necesario apelar a mecanismos más comprensivos, descolonizados, en el cual el diálogo intercultural esté presente.

La América pre-colombina era un mundo totalmente sexo-diverso, con diferentes grados de igualdad y equidad de género. Estructuras patriarcales y heteronormativas hacen su presencia en algunos pueblos originarios, pero estas serán afianzadas con la introducción de la civilización europea cristiana.

Valencia / Carabobo

@LuisRDelgadoJ

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*


Ir a la barra de herramientas